¡Bienvenido!


Me alegra mucho que estés aquí, eso quiere decir que tienes toda la intención de tener una vida llena de aventuras y emprendimiento.

Estoy aquí para ayudarte a lograrlo.

Si aún no me conoces, soy Sergio Sala y por más de seis años, he viajado a más de 50 países y recorrido más de 100 ciudades en las cuáles he vivido (por más de un mes) en 10. Desde América hasta Asia.

Siempre tuve el sueño de ser libre y viajar por el mundo, por eso fue que un día decidí en crear mi propio pequeño negocio digital que —después de pasar por un camino de altas y bajas— me ha permitido lo que creía inalcanzable.

Por experiencia propia sé lo difícil que es creerse que un trabajo digital te permita tener tanta libertad. Sin embargo, gracias a las nuevas tecnologías como el internet las reglas han cambiado por completo.

Con las herramientas que hoy tenemos a la mano, es más que probable que cada uno de nosotros podamos tener un pedazo de ese pastel. Desde nuestra pequeña esquina —y con nuestra laptop— haremos la diferencia.

Todos nos movemos a diferente ritmo y por ende nos falta tener una evidencia de alguna manera, así que, al adquirir esta guía ya tomaste el primer paso para hacer realidad este objetivo de trabajar online & vivir donde sea.

Mi intención con este libro digital es que pueda ofrecerte una lista completa (con sus respectivos links) de recursos, detalles, consejos que te dejarán con el conocimiento necesario para que emprendas tu propio camino y hagas un cambio en tu vida.

¡Vienen cosas buenas para ti! Me alegra que me aceptes como parte de tu nuevo aprendizaje.

Por una vida genial,
Sergio Sala

Mi historia




En mis primeras décadas de vida había viajado por algunas ciudades de mi país, pero nunca había ido al extranjero.

Gracias a una oportunidad con mi universidad (estudié arquitectura el Tec de Monterrey campus Puebla) y al apoyo de mi familia, tuve la fortuna de hacer un intercambio estudiantil para tomar clases en la ciudad de Torino, Italia.

Nunca me hubiera imaginado que con sólo veintiún años, iba a comenzar mi primer gran viaje por el mundo. ¡Cumpliría un enorme sueño de vida!

El plan original era quedarme un semestre, pero me gustó tanto que hice lo posible por extender mi estadía y finalmente logré vivir un año y medio en Europa.

Esta experiencia me cambió por completo —creo que existe un Sergio antes y después del viaje—; aprendí un nuevo idioma, conocí nuevos estilos de vida, gané mucha confianza al socializar con distintas personas, aprendí a ser responsable de mis propios actos.

También descubrí lo barato que es viajar. Gracias a RyanAir y sus ridículos precios, visité casi todos los rincones de Europa —no me importó dormir en el aeropuerto o en un hostal para lograrlo—. Conocí desde Europa del Este hasta el desierto del Sahara.

Aunque suene muy cliché, tengo que admitir que los viajes te cambian. Viajar en solitario te abre la mente a nuevas posibilidades: descubres quién eres en realidad, ves a otras personas por quienes son en vez de catalogarlos por su color, religión o raza. Inclusive reconoces que no eres invencible y no puedes tener todo bajo control.

En algún punto de nuestras vidas, todos deberíamos hacer un viaje lejos de nuestra zona de confort.

Pasado mi intercambio estudiantil, sufrí la depresión post-viaje . Había regresado a lo “normal”: seguir estudiando y terminar la carrera para conseguir un trabajo estable. Pero eso no era lo que quería.

Después de graduarme, estaba desesperado por tener claridad en lo que quería hacer en mi vida. Y no lo lograba.

El primer intento de esclarecer todo este asunto, fue aquella vez que comencé un despacho de arquitectura (en la ciudad de Querétaro) con un amigo. Aunque los primeros días fueron buenos, noté que se agotaban rápidamente mis ganas de continuar el proyecto.

No me agrada para nada la simple idea de permanecer en un solo lugar por mucho tiempo —menos aún cuando apenas estaba comenzando mi mejores días de la juventud.

Influido por la sociedad, sabía que debía agradecer la oportunidad de trabajo que tenía, pero —aunque algunos me llamaran loco— no podía evitar el anhelo de buscar algo más allá.

Sin ser capaz de olvidar la desesperación que sentía, un buen día me puse a investigar en internet y me topé con el feliz hallazgo de que existían algunos blogs de personas con los mismos ideales que yo.

Era fantástico; estas personas tenían pequeños pero geniales negocios que no dependían de una oficina ni de trabajar para nadie más.

En ese momento comprendí que no era el único en la búsqueda de una vida diferente.

Después de pasar un buen rato leyendo estos artículos, caí en cuenta de lo que estaba buscando: quería tener más libertad. Por fin me sentía comprendido.

Aclaro que no estoy hablando de una cosa hippie ni de un mundo color de rosa. Sé que no podemos ser 100% libres en una sociedad establecida —eso sería libertinaje—; en cambio, estoy hablando de tener la libertad de decidir lo que queramos hacer en nuestras vidas sin esperar respuesta de los demás.

Renunciando a muchas comodidades, como el despacho de arquitectura y a lo material, me dediqué a diseñar mi vida con la meta de darle espacio a todo aquello que pudiera hacerme sentir más libre.

Tuve que aprender algunas habilidades por mi cuenta, tuve que echarla a perder muchas veces, y gracias a mi experiencia como diseñador web (que ya había acumulado por mucho años como un hobby), finalmente me volví un nómada digital: la máxima oportunidad de trabajar en donde quiero y cuando quiero.

Mis sueños de seguir viajando y conocer nuevas culturas —algo que me había prometido estando en Italia— volvían a hacerse realidad.

Desde que empecé a vivir de esta manera descubrí que realmente es posible tener un trabajo adaptado a tu vida, aprendí que no tiene por qué ser al revés.

Es posible tener un trabajo digital que puedas llevar adonde quieras.

Y eso mismo es lo que quiero para ti.

Las cuatro libertades


¿Alguna vez has tenido la sensación de que la vida no debería ser a cómo las estas viviendo ahora?

Nuestras actividades actuales son muy repetitivas; entre ser adulto, pagar las cuentas y ir al trabajo sólo para sobrevivir. Y como todo esto nos estresa a diario, se nos olvida que hay un mundo allá fuera por explorar. Que el tiempo finito no lo aprovechamos cómo deberíamos.

Por eso mismo comencé mi propio negocio. Aunque estoy hablando de uno pequeño, minimalista o simple. Sin la necesidad de ser una empresa con tener miles de empleados, de manejar grandes inversiones ni pasar todo el tiempo trabajando.

Quería algo que fuera simple pero suficiente para obtener lo que más anhelo: libertad.

Esa es la intención detrás de una vida como nómada digital. Se trata de obtener libertad a través de los cuatro pilares:
  • Libertad de decisión
  • Libertad de ingresos
  • Libertad de tiempo
  • Libertad de ubicación

Al trabajar de manera digital, debes obtener la posibilidad de hacer lo que quieras, cuando quieras, con quien quieras y donde quieras.

Voy a explicarte un poco más como me han funcionado a mí para que te des una mejor idea.

Libertad de decisión

La primera cosa que más me atrajo a llevar este estilo de vida nómada fue la libertad de elección, de decisión, de pensamiento —o como suene mejor.

Esa sensación de que eres completamente libre de decidir en lo que realmente te quieres enfocar en la vida —sin importar lo que digan los demás— y qué es lo que quieres hacer como trabajo —por más loca que te parezca tu ocurrencia.

¿Cuántas veces no has comenzado un enunciado con: “me gustaría…” y luego, tristemente, lo has tenido que terminar con “pero tengo que…”.

Me imagino que un montón de deprimentes veces. Diseñar tu vida bajo lo que quieres sirve para eliminar esa clase de frases de tu vida.

Hacer algo porque los demás lo están haciendo es la peor idea del mundo. Es como dejar tu vida en la modalidad que trae por default: mientras piensas que eres realmente tú quien la está controlando, en realidad son otras personas quienes la manejan.

Gracias al estilo de vida que forjé, cuando alguien me invita a un viaje o un evento puedo decir “sí” sin temor. De hecho, si no voy es porque realmente tengo buenas razones, y no porque las “obligaciones” de la vida me lo impiden.

Si quieres vivir una vida extraordinaria —siendo nómada o no—, al final tendrás que considerar todas las posibilidades, no sólo las que están establecidas por la sociedad.

Cuando te sales del camino tradicional vas a volver a experimentar esa sensación de descubrimiento y emoción que tenías cuando eras pequeño y te aventurabas más allá de tu casa, del regazo de mamá o del salón de clases. Además, vas a ganar mucha confianza al saber que tú mismo puedes manejar la vida a tu manera.

Principalmente te darás cuenta que no es tan difícil ni tenebroso como puedes llegar a pensar.

Pero hay que empezar por algo para que vayas perdiendo el miedo. En mi caso, todo comenzó con reconocer lo que más valoro en la vida y filtrar mis acciones hacia los valores que desprendí de ese reconocimiento.

Así fue como retomé el diseño web, un trabajo que me encanta y que es posible realizar a través del internet. Empecé a deshacerme de lo material, que sólo me cargaba peso emocional, económico y físico.

Todo esto me permitió tener mayor flexibilidad para decidir cómo trabajar y dónde vivir.

Esta vida nómada me ha dado nuevas perspectivas: he descubierto quién soy y qué quiero realmente. Independientemente de lo que los demás digan de mí.

Libre de ingresos

Mi relación con el dinero es de amor y odio.

Es algo de lo que no me gusta hablar mucho, pero siempre es importante tocar el tema. A veces no me gusta pensar cuánto es lo que tengo en el banco, en otras ocasiones me gusta saber cuánto es lo que genera mi trabajo.

Recuerdo muy bien que en mis tiempos de universidad, cuando era un poco hippie, le tenía cierta apatía al dinero. Ese “mal que está acabando con nuestra sociedad”. Amor y paz. Ya sabes.

Lo que pasaba era que, gracias a la economía de mi padres, había crecido en un ambiente donde no faltaba nada. En realidad no éramos ricos, pero teníamos un techo donde vivir, educación de primera, comida, viajábamos y nos cumplían algunos caprichos.

Por eso no pensaba mucho en el dinero.

Sin embargo, una vez que empecé a hacer mi vida (laboral y personal) por mi propia cuenta, me sorprendí dándole más importancia al tema del dinero —por cierto, no estoy hablando de comprar objetos materiales.

Si quería ser independiente para llevar las cosas a mi manera, tenía que hacer las paces con el dinero y empezar a verlo como una herramienta que permite tener más experiencias en la vida.

Y desde luego, yo quería más experiencias en mi vida: comenzar un negocio, viajar más y aportar valor al mundo.

En esta búsqueda de vivir al máximo, me di cuenta de algo muy importante:

No hay libertad si no hay libertad financiera.

Queramos o no, es así como se maneja el mundo. Los productos se compran. Los servicios se compran. El café se compra. Se invierte dinero para ganar más dinero.

La verdad es que estamos encerrados en un mundo dónde tenemos que generar ingresos para poder tener una vida con mayores beneficios.

Si lo vemos desde el lado positivo, nos encontraremos conque el dinero es el mayor motivante para levantarnos todos los días a trabajar.

Uno de los beneficios que tiene un empleado es que al trabajar para una empresa, sabe exactamente cuánto dinero se consigue en cada quincena. El problema es que generalmente el monto del ingreso es limitado y si se busca un porcentaje mayor, tiene que esperar muchos años para escalar.

Por eso es que me gustan los negocios: no hay límites en cuanto a lo que se puede generar.

Si te vas por el lado del emprendimiento, te darás cuenta de que tienes una enorme gama de oportunidades para generar ingresos. Además, el camino que recorres es más divertido.

Puedes comenzar un negocio con una pequeñísima inversión. Alrededor de 100 USD (alrededor de 2500 pesos mexicanos) es suficiente; no necesitas crear una startup buscando grandes capitales, rentar un local o invertir los ahorros de toda tu vida.

Gracias al internet y a las demás herramientas digitales que tenemos disponibles hoy en día, es muy sencillo poner a la venta algo y de paso aportar valor a los demás.

En eso estriba el poder de los negocios digitales: con que tengas una buena idea, un talento o habilidad que puedas convertir en un producto (digital o físico) o un servicio (consultoría, cursos, entrenamiento, diseño, escritura, etc.), estás a un solo paso de crear tu próximo negocio.

Por otro lado, hasta ahora comprendo cómo mi actitud minimalista ha guiado gran parte de mi existencia: mi estilo de vida, los diseños que hago y la forma en que veo el mundo.

Como prefiero usar mis recursos económicos para vivir más experiencias, en vez de hacerlo para comprar bienes, no necesito pagar la hipoteca de una casa ni adquirir un automóvil con el cual ir al trabajo.

Libre de tiempo

La vida es ese fascinante momento que pasa en un abrir y cerrar de ojos; un día estás jugando a las escondidas y el siguiente, estudiando en la universidad.

En mi infancia me emocionaba mucho celebrar mi cumpleaños… ahora me es difícil creer que ya llevo más de 30 veces celebrando. Desde tiempos recientes, los he procurado festejar de una manera diferente: con más agradecimiento y mucha retrospección.

Aún es difícil de asimilar, pero sé que algún día ya no estaré aquí. Y como cada cumpleaños me acerca más a ese momento, entiendo que debo aprovechar mi tiempo de la mejor manera posible.

“Saber que algún día vas a morir es la mejor forma de evitar la trampa de no arriesgarlo todo” – Steve Jobs

Mi mayor sueño siempre ha sido dejar el impacto más grande posible mientras siga en esta Tierra. Lejos del dinero o lo material, si hay algo que valoro sobre todas las cosas en la vida, es el tiempo.

Dinero podrás tener y generar mucho, pero el tiempo es absolutamente finito. Una vez que se te acaba, no hay forma de sacar más. A menos que tu sueño dorado sea tener el más grandioso mausoleo de todos los tiempos, todo el dinero del mundo no servirá para nada en el cementerio.

La mayoría de las personas no se dan cuenta, pero cuando están trabajando para una empresa, están dando su tiempo (además de atención y esfuerzo) a alguien más a cambio de dinero (y sensación de seguridad).

De ahí viene la importancia de buscar algún trabajo que te guste o por lo menos, que te sirva como medio para algo más grande en tus planes de vida.

Cada mañana, pregúntate: ¿estás disfrutando tu tiempo finito?

Si la respuesta es sí, entonces estás en la mejor de las oportunidades, ya que disfrutas lo que haces, obtienes ingresos y tienes sensación de seguridad.

Si la respuesta es no, entonces es momento de usar tu tiempo de otra manera.

Libre de ubicación

Ser independiente es genial, pero tener libertad de ubicación es una cosa mayor. Cuando me di cuenta de que sólo necesitaba la laptop, gracias a mi trabajo como diseñador web, casi no podía creerlo, pero se sentía demasiado real para no hacerlo.

No tengo que levantarme temprano para tomar el coche, sufrir el tráfico y llegar —como siempre, tarde— al trabajo. Ahora puedo decidir cuándo y dónde trabajar: en la sala de mi casa, en un café, en un coworking o en una ciudad nueva.

Tengo clientes en cualquier parte del mundo y algunos no se enteran de que me encuentro viajando, ya que con las herramientas actuales, como el correo, Skype y mensajes instantáneos, seguimos en contacto sin importar mi ubicación.

Además, puedo automatizar muchas partes del negocio, contratar asistentes virtuales y usar recursos que antes eran accesibles únicamente para grandes empresas.

Tener libertad de ubicación de hecho no significa obligadamente que tengas que estar en constante viaje.

Puedes tener una base en un lugar (tu ciudad favorita o donde estén tus familiares) que te brinde la oportunidad de emprender aventuras de vez en cuando, ya sea alrededor de tu zona o a largas distancias.

Puede que quieras estar medio año disfrutando de las montañas mientras la otra mitad te la pasas en la playa/ciudad (dependiendo de tus gustos).

O quizá seas como yo, de los que se queda el mayor tiempo posible en una ciudad, para vivirla como local, y disfrutes mucho más de cada experiencia.

Por mayor libertad


Espero que el trasfondo detrás de cada pilar de libertad te haya dado una mejor panorama sobre las posibilidades.

Por cada decisión que tomes desde ahora en adelante, es importante que bases tu acción a través de estas pilares. Así es como podrás dar tus primeros pasos.

Ahora es tiempo de leer el contenido completo de este libro digital, el cuál se encuentra dividido en estos cuatro grandes pilares. 

Comenzando por la libertad de decidir lo que quieres hacer, haz clic en el link de abajo para seguir leyendo.

Manual de los nómadas digitales

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